jueves, 6 de noviembre de 2014

Cocinando en familia el finde


Y seguimos en la radio.

Después de los garbanzos, he hablado de pescado a la sal, he preparado unas madalenas, un solomillo a la mostaza con ajo atao, me lo he pasado fenomenal con Carlos GIl, y estoy preparando ahora un guiso de patatas con níscalos (es parecido al de patatas con carne, pero lo cierto es que no se echa de menos la carne si ponemos níscalos).

¿Tendré que hacer otro libro de cocina? Seguro. En el primero no había croquetas, ni níscalos, ni madalenas...

Parsley, Dom Parsley


No ha sido fácil encontrarle, pero este médico de incógnito nos deja esta joyita y la siguiente reseña:

En su faceta confesable, Dom Parsley (Santander, 1963) trabaja de cara al público y procura usar un vocabulario no demasiado soez. Sin embargo, en ocasiones se disfraza de investigador social y se pierde por los andurriales psicopáticos del crimen. Entonces el lenguaje se le vuelve áspero y el relato fluye como un vómito agrio. "La ética de los trileros" es un latigazo escrito a uña de caballo, durante una pesquisa sociológica entre México DF y Berlín.
Bochan, nacido holandés y curtido como mercenario en África, es un rompehuesos de baja estofa. Pero la vida, perra como ella sola, lo arroja a una danza macabra donde no hay atisbo de misericordia. Al frente de un elenco de chatarra moral, el holandés escribe un breve tratado de la ignominia. La ética de los trileros es un sopicaldo negrísimo que desafía al lector a encontrar, en lo que dura una tarde otoñal, algún tropiezo incorrupto.

Con sus dudas existenciales y sus habilidades literarias (y profesionales, todo hay que decir) me atrevo desde mi mediada botella de albariño a animarle a seguir plasmando sus procesos neurológicos sublimes en el papel escrito, para que la posteridad (esa tontería que persiguen por igual científicos y artista) le recuerde dentro de 100 o 200 años.


Veroño

No me había pasado nunca. Ajos en la nevera que en pocas semanas broten como la vara de San José. Los he sacado para la foto; su entorno natural junto al enanito que apaga la luz cuando cerramos la nevera es:
Aunque parece que se ha terminado el dulce veroño y hemos entrado en el crudo invierno. Ayer además de eliminar estrepitosamente al athletic, cayeron como 1600 o 1700 rayos.

Gabardina (sigo con la manga corta,y la bici cuando amaina) y a comprar ajos...

lunes, 13 de octubre de 2014

El retorno


Dicen que se puede ir de vacaciones a sitios maravillosos sin contarlo en las redes sociales, incluso que se puede hacer un montón de actividades reales sin airearlo en la ventana virtual.

Pero hay que reconocer que algunas historias piden publicación. Ya avisé de mis instintos corretones, y de como me quedé en el dique seco hasta la operación de menisco y bastante después. Ayer no estuve en la carrera contra el cáncer de mama, pero hoy no he podido más y ¡he salido a correr! Con sirimiri, como me gusta a mí. Sin cronometrar, he trotado en mi circuito del parque, qué dolor de piernas en la primera vuelta. Luego se me ha olvidado el mundo y he seguido, zombie trotero, hasta la tercera sin parar. Y otro día, más.

Llegando a casa lleno de endorfina me paran dos "shavalesh" con acento andaluz y el pelo rapado muy raro y me preguntan donde está la comisaría de la policía nacional. Respiro aliviado, vistos de cerca parecen más inofensivos, manía mía de ir por lo oscuro, un día va a tener algún mangui un disgusto. Despistado, todo serio (y convencido) les digo que de eso no tenemos en Bilbao, y que más atrás está el cuartel de los "Aranchas" y delante el de los "Munipas". Habrán pensado, "este qué se habrá tomado". Y caigo entonces, sí hombre, están en indautxu. Y les he mandado bien, sin preguntar más, por si acaso (parecían estar un poco perjudicados, copas o así). Ya camino de casa he pensado que si es grave, 091 y te los ponen en directo.

En fin, ya duchadito, empiezo a notar músculos que creía desaparecidos (y los glúteos. ¿Por qué porras me duelen ahora?). A ver mañana quien me mueve. Pero lo dicho. Temblad cronos. He vuelto...

martes, 7 de octubre de 2014

La pluma y la espada


Reconozco que no soy un gran lector. Y como consecuencia, no me considero escritor.

Sí es cierto que me lo paso muy bien tecleando estas cosillas, me entretengo transmitiendo ideas, maquinando argumentos y desparramando ideas, pero poco más. Quizá fue excepción mi experimento literario-culinario, abreviado como liter-culinario suena fatal; culin-literario suena aún peor. Vale, no he venido aquí a hablar de mi libro. Aunque sea un hobby notable, no tengo profundidad literaria ni la constancia necesaria para esgrimir esta pluma virtual (hoy informática), con la misma energía que esgrimo la espada virtual de mi profesión.

Por eso me maravilla la consistencia literaria de varios compañeros, unos más virtuales que otros en el trato, pero todos reales en el firmamento del papel. Mientras escribo esto tengo cuatro en la cabeza, y como sé que me voy a dejar en el tintero un montón, conocidos ya por mí o todavía no, os emplazo a que me los apuntéis en los comentarios, si os place (dijo mi héroe, hablando en la soledad de la noche- ¿Entendéis por qué no escribo novelas?

A lo que iba, y sin ningún orden, vale, las damas primero:

Ana González Duque, con toda su polifacesis (si se acepta el término). A la espera de que complete su saga de la dra Jomeini, y con el disgusto reciente de que cierra su blog princeps. Aunque seguirá por aquí.

Jose Manuel López Vega. Aunque se prodiga poco, es un hombre del renacimiento, capacitado para las ciencias puras y para las letras más puras aún si cabe. No sé por qué, me sugiere lo que le atribuyen a Heráclito (el oscuro de Éfeso): Lo que le entendemos es muy bueno. Lo que no le entendemos, también. Tiene un ensayo sobre la sonrisa etrusca, una joyita:

LA SONRISA ETRUSCA / TRATAMIENTO Y CURA DE LA INTRANSIGENCIA (Ensayo sobre La sonrisa etrusca)

JOSÉ LUIS SAMPEDRO / JOSÉ MANUEL LÓPEZ VEGA

Ignacio Jáuregui, buen compañero de trabajo, os dejo a vosotros que juzguéis Nuestro hombre en el Bósforo.

Y dejo de momento la lista en Gustavo Catalán, mi reciente adquisición, oncólogo todo empatía desde siempre, y ahora una especie de The Doctor, en mayúsculas.

Pero seguro que la lista continuará. Y hablaré de mi escasa mitomanía. Y de otros escritores cercanos. Y de otras celebridades...

martes, 30 de septiembre de 2014

Aprendiz de todo, maestro de nada


De todo-todo. Vuelvo a las ondas, de la mano del amable Carlos Gil, en GestionaSalud, dentro de GestionaRadio.

Gestiona Salud, los domingos de 13 a 14 h en Gestiona Radio


Escúchanos en: Alicante (104.0 FM) Andorra (98.1FM) Asturias (91.5 FM) Bilbao (100.4 FM) Cádiz(107.8 FM) Castellón (92.2 FM) Ferrol y las Mariñas (93.1 FM) Granada (94.8 FM) La Coruña (107.2 FM) Madrid (108.0 FM) Pontevedra (94.3 FM) Santander (87.7 FM) Sevilla (96.8) Talavera de la Reina(95.0 FM) Tenerife (95.0 FM) Valencia (107.5 FM) Vigo (94.4 FM) Zaragoza (99.7 FM)


Contáctanos en:
infogestionasalud@gmail.com | http://elblogdegestionasalud.blogspot.com.es/

Este domingo, llegando a las 14 horas, contaré cómo hacer un cocidito de garbanzos, que va calándonos ya el otoño. Ya sabéis, el sábado noche, garbanzos a remojar:

Ingredientes (4 personas): 300 g de garbanzos, un hueso, dos chorizos de cocer, 1 kg de zancarrón (esa carne que hace bola), una cebolla, un puerro, una zanahoria, medio litro de salsa de tomate, dos litros de agua y 5-10 g de sal. Preparación: Se ponen a remojo los garbanzos en agua, la víspera. Por la mañana, se escurren y se lavan. En una olla a presión grande se colocan los garbanzos, el hueso, los chorizos, el zancarrón, la cebolla, la zanahoria, el puerro (la verdura se puede meter en una redecilla para cocer verdura, así es más fácil pescarla luego), el agua y la sal. Se cuece al máximo durante unos 35 minutos. También se puede hacer en una cazuela con tapa, cociendo a fuego lento durante 100 ó 120 minutos, removiendo de vez en cuando. Se retira el hueso, la cebolla, el puerro, la zanahoria y el caldo (que sirve para hacer sopa de fideos, de estrellitas o de letras). Se sirven los garbanzos con berza (cocida o sofrita aparte) y chorizo, y la carne con salsa de tomate, de segundo plato. Que aproveche.




Chocolate


Me gusta el chocolate. Bebido y comido. Colacao. Nesquik. Espantosos y dulzones chocolates de máquina. Negro, con chili picante, con menta, con nata o con canela. Con leche, con almendras, con avellanas, con nueces o con pasas. Fresco o revenido. Como bombones o como trufas. Incluso los viejunos bombones de licor   con los que no puede el comidista.

Pero el chocolate blanco siempre ha sido superior a mis fuerzas. Y eso que lo he probado hasta como cobertura de tartas. Pero no. Me parecía una grasa espesa amarillenta empalagosa (y mira que soy goloso), que no recuerda para nada el chocolate... Hasta hoy. Gracias a Ane, he descubierto el primer chocolate blanco de quitar el hipo. Habita en el Lidl (no es publicidad, es un hecho constatado). Incluye trozos de fresas liofilizadas crocantes y la experiencia me lleva a cambiar mi afirmación. Ahora sí, me gustan todos los chocolates.


Blogs que miro con frecuencia. Últimas entradas